#alareira

“¡Pablo come todo o plátano!…¡Pablo, bebe todo o leite!”…es el recuerdo cariñoso que me viene a la cabeza de cuando su madre Pilar le perseguía mientras jugábamos delante de nuestras casas. Y no desistía hasta que el chaval hubiera acabado toda la merienda…y ¡qué merienda! 

No sé cómo hará ahora Pablo con su pequeño Xenxo, pero sí sé que la comida le ha marcado hasta el punto de hacer de ella su modo de vida.

Pablo es uno de los muchos cocineros que ha dado la pequeña parroquia de Zas San Clemente de Pazos. Después de recolectar aprendizaje en diversos restaurantes ha dado el paso para montarse por su cuenta y no me puede alegrar más el sitio elegido: A Lareira, en Baio.

Aunque había ido tan solo un par de veces, este lugar me resulta entrañable, estoy casi segura de que es por su nombre, que recibe sin duda de la imponente ‘lareira’ que conserva en el interior y al lado de la cuál hemos cenado a los pocos días de la nueva apertura.

Adoro las ‘lareiras’, me niego a traducir esta palabra porque su nombre en castellano no transmite todo lo que dice una ‘lareira’. La de historias que han contado y vivido nuestros abuelos en ellas, todos esos momentos que calientan aún la reciente ausencia de mi abuela Narcisa. Estoy segura de que a ella le hubiese encantado este nuevo rumbo del pequeño rubito que se crió al lado de su casa.

Pablo, rubio, rubio.

Ahora de rubio tiene poco (perdóname Pablo), aunque sigamos refiriéndonos a él como ‘rubio’. Pablo, Paulo Paz Rey, es todo un empresario dispuesto  a darnos bien de comer, como hacía su madre con él, y además sin que tengamos problemas con la dieta porque su especialidad es la cocina a la brasa.

Aún agobiados por sus primeros días al frente del restaurante, con todo lo que ello supone, la amabilidad y atención protagonizó nuestra llegada. Ubicación perfecta, al lado de la ‘lareira’ para degustar verduras, zamburiñas, una lubina y un sargo casi recién pescados y por supuesto, todo a la brasa.

Cena al lado de la ‘lareira’

Para empezar, unas verduritas a la brasa.

Zamburiñas para continuar, ¡qué no falten!

Un sargo para Trini.

Y una lubina para el resto.

Una ensalada para acompañar..aún más.

4 Parroquias para refrescar.

Queixo e marmelo…no puede faltar.

Chocolate para los golosos.

¡Mucha suerte Pablo! Estamos seguros de que poco a poco todo se irá asentando hasta lograr el punto perfecto. Con buen producto de base, todo es más sencillo y que mejor que ‘a cociña á brasa’ para contrarrestar los cocidos que nos esperan este mes de febrero.

Lo recomienda @tasteatandenjoy

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