#sopa

Con tanto virus suelto y el termómetro en posición invernal, además de la necesidad imperiosa de empezar a limpiar los excesos navideños, solo puedo pensar en una rica y calentita sopa. Creo que es el mejor remedio para conseguir aliviar todos los males de estos fríos y lluviosos días.

Un buen plato humeante de sopa me inspira momentos cálidos, sabores de casa, cenas de invierno reconfortantes. Aunque también me trae el recuerdo a mi querida Mafalda y su cruzada contra la sopa: “La sopa es a la niñez como el comunismo a la democracia”.

Mafalda se enojaría conmigo y con este artículo, pero si probase las recetas que nos da Adrián Felípez, el cocinero de Miga, seguro que cambiaría de opinión y ya no vería en la sopa la rutina, el aburrimiento de los días grises o el tener que comer con la nariz tapada para llegar más rápido al postre.

Del “¿Por qué siempre sopa mamá? ¿Por qué?” hemos pasado a casi olvidarnos de ella. Me da la impresión que se ha perdido un poco la tradición de un buen plato de sopa, al menos en las ciudades. Es raro ver un plato de sopa en las cartas de los restaurantes. Algo que sigue siendo habitual en Portugal. Lo hemos constatado en la última visita al país vecino los primeros días de este año. El frío metido en el cuerpo nos llevaba directamente a la línea de la carta en la que aparecía la sopa, plato que hemos degustado todos los días antes del sagrado ‘bacalhao’.

Y este resurgir de la sopa en mi paladar se cruzó con Adrián Felípez en los estudios de Radio Coruña. Así, en el último capítulo de Cocina de Mercado la propuesta fue una rica sopa que no nos tuviese en la cocina muchas horas. Sabemos que el buen plato de cuchara necesita su tiempo, pero es precisamente el tiempo el que nos falta. Son esas prisas diarias con las que andamos habitualmente las que piden a gritos un momento de relax y ese momento yo lo visualizo con un buen plato de sopa.

Vamos pues a seguir las indicaciones del gran Adrián:

“Nos hacen falta medios, porque magia no vamos a hacer. Podemos disponer de un día en el que tengamos tiempo, por ejemplo en el fin de semana para hacer una previsión. Uno de esos días horribles de frío que te apetece estar en casa, solo te permite salir al mercado y ahí hacemos acopio para el invierno. Puedes hacer un caldito y lo congelas por raciones. Esto es lo ideal, pero imáginate que llevas dos semanas fuera de casa, no has paso por casa y llegas destemplada, quieres entrar en calor y no tienes medios”.

Y aquí es cuando os aconsejo que toméis nota porque aunque el tiempo no nos lo puede restar sí nos aporta soluciones y uno de sus súper trucos. Tomad nota:

“Seguro que tenemos una olla a presión por casa que nos permita avanzar en el tiempo para hacer un caldito. Siempre posemos tener un huesito de caña congelado, un bote de garbanzos en la despensa, eso sí, yo siempre me iría a garbanzos ecológicos o a botes de garbanzos de calidad, y una cracasa de una gallina. Todos estos ingredientes en la olla a presión con media horita, mientras arreglamos las cosas para la jornada del día siguiente, se va haciendo este caldito. Lo cocemos, lo retiramos y colamos todo. Después vamos a hacer unos fideos.

Atención, súper truco de Adrián:

“Yo tengo dos versiones, a veces cuando hago en la olla a presión, ya le tiro unos pocos fideos que los perderemos, esos fideos no estarán en la sopa”.

Su función es espesar para que, como dice Mayte González no le salga un caldo lavado a pesar de poner todo el empeño y todos los buenos ingredientes necesarios.

“Otra opción, que hacemos nosotros ahora en Miga con lacón que le ponemos a faba do caldo, la de siempre, que se estaba perdiendo. Una pequeñita, pequeñita, de la que engordaba. Las abuelas hacían ese caldo limpio que tiene textura. Pues bien, la conseguimos con eso. El objetivo no es que nos comamos las habas ni fideos, el objetivo es tener ese almidón concentradito para que espese, que trabe ese caldito”.

Trucazo que podemos aplicar en casa para conseguir el sabor y la textura de platos como los que prepara Adrián en Miga:

Nuestro cocinero va más allá de la estética y la textura, “no nos podemos olvidar de las cualidades organolépticas y nutricionales del caldito que nos vamos a tomar. Vamos a agregar una parte de alga Kombu. Nos va a portar una parte de gelatina y muchos nutrientes, además de calcio. Así evitamos la leche y la lactosa, le metemos un poquito de alga Kombu y tenemos las sales minerales necesarias por lo menos para media semana. No va a aportar mucho sabor, pero si los minerales necesarios”.

Este caldo lo podemos congelar en raciones y así lo vamos usando según nos convenga, unos días le agregamos unos fideos, otro día unas verduras otro día un poquito de chorizo deshebrado que para eso no hace falta mucho tiempo.

Esta última opción no nos conviene nada para el momento dieta que nos toca estos días antes de encarar los Carnavales, pero por supuesto, a gusto del consumidor.

Escucha aquí el programa entero.

@tasteatandenjoy

 

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