#bibo

La visita a BiBo Madrid me plantea una cuestión: ¿Hasta qué punto nos dejamos llevar por las modas a la hora de comer? ¿O por las tendencias? El chef Dani García lo tiene claro.

Seguro que lo ha analizado profundamente uno los socios del restaurante de moda en Madrid, Dani García, el cocinero malagueño de BiBo que a los pocos días de que le concediesen la tercera Estrella Michelín,  anunciaba que dejará la alta cocina para centrarse en nuevos conceptos más asequibles y llevar la cocina andaluza por el mundo.

Porque tendencia y moda no son lo mismo. “Una moda es algo que sucede en un momento acotado de tiempo y en un espacio determinado geográfico y que responde a tendencias. Y las tendencias son aquellos movimientos que se originan a partir de 4 grandes fuerzas de cambio: fuerzas políticas, económicas, tecnológicas y sociales. Cuando hay cualquier gran cambio de estas fuerzas del cambio se originan tendencias y de estas tendencias al final se originan modas”, así lo define la experta en tendencias gastronómicas Eva Vallarín.

Un ejemplo, para que lo visualicemos: Una moda son una determinada marca de zapatillas deportivas que vamos a llevar esta primavera. La tendencia es la necesidad de la comodidad en el calzado en la ciudad. “Si yo fuera fabricante de calzado no me fijaría en la moda que es un determinado modelo de zapatillas sino que analizaría la tendencia e innovaría en calzado cómodo”, cuenta Eva.

Una de las grandes tendencias en el mundo de la gastronomía es la conocida como Global citizen experience’,  el ciudadano global que busca experiencias, que está súper informado,  y además reclama el entretenimiento de la comida. Estamos en un punto en nuestra sociedad occidental del bienestar en que en la pirámide de Maslow, que define las necesidades humanas en la que tenemos en la parte de abajo la nutrición y la supervivencia, hemos llegado ya hasta bastante arriba, zona en la que la comida se ha convertido en una forma de entretenimiento más allá de una forma de alimentarnos para subsistir. Esto es una gran tendencia que en los próximos años va a generar muchísimas modas.

Nunca había sido tan fácil poder conocer, entender e investigar sobre otras gastronomías, sobre otras culturas gastronómicas. Esto hace que queramos tener esa experiencia. De hecho, nada más abrir la carta de BiBo, así te dan la bienvenida:

“¡Estás sentado en el mejor sitio para conocer los sueños de un chef con tres Estrellas Michelín! Cuando un cocinero como Dani García viaja por el mundo es seducido por alimentos y platos capaces de hacerte soñar en una cocina sin fronteras…Disfruta con libertad de una cocina global sin salir de Madrid. ¡Buen viaje!”.

Han cambiado también los hábitos de consumo. Como actividad de ocio, la gastronomía ya no solo cubre la parte organoléptica, la parte del sabor. Al convertir la gastronomía en una actividad de ocio, los hosteleros trabajan en dotarla de más cosas que sabor, por el ejemplo el interiorismo  de los espacios. Son ahora mucho más potentes, como en BiBo, donde todos los elementos que confluyen dentro de la experiencia gastronómica aportan mucho más que sabor.

Otra gran tendencia es la ‘Era tecno-digital’. Cuando llegamos a un restaurante, cuando lo pisamos, cuando nos sentamos a la mesa, es hoy en día solo una parte. Nuestra experiencia con el restaurante empieza cuando nos encontramos en nuestro muro de Facebook, en nuestro Twiter, en nuestro Instagram, una foto del restaurante BiBo. Cuando vemos de repente que alguien publica una foto de un plato nos llama la atención, nos fijamos y vemos que ese plato es de un restaurante de Madrid, buscamos ese restaurante  y empezamos a investigar. Estamos empezando una relación experiencial con este restaurante. Complementa al boca a boca, y no nos lo ha dicho nadie, está en nuestro muro.  Allí está empezando ya una relación experiencial que no existía hace tiempo con los restaurantes. Y continúa cuando llegamos al local, cuando hacemos una reserva a través de cualquier plataforma o a través de las redes sociales de las páginas de reserva del mismo restaurante.

Y la experiencia con ese lugar, gracias a la tecnología, no finaliza cuando pagamos la cuenta y nos vamos. Esa experiencia, si nos ha gustado el restaurante, continúa porque vamos a subir una foto, porque vamos a mantener una conversación abierta con el restaurador y porque vamos a seguir recomendándolo en nuestras redes sociales o en nuestro blog.

La experiencia ha cambiado completamente, ya no se reduce únicamente a la fase en la que se disfruta de la comida, es ahora un ciclo mucho más largo  gracias a la tecnología que nos permite compartir  imágenes potentes de un bonito emplatado o de una decoración diferente.

Aquí os dejo un ejemplo de nuestra experiencia, de nuestro viaje gastronómico:

Guacamole hecho al momento, Gazpacho de cerezas, Ensaladilla rusa con huevos de codorniz, Rabo de toro guisado, Rape con risotto de gurullos, T-Bone de atún a la parilla, Cheeskake BiBo con queso de payayo, Torrija de chocolate blanco y un delicioso Habla Nº18. Inmejorable compañía y brindis especial. Nada más que añadir a esta bonita experiencia.

@tasteatandenjoy también en @mundiario

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.